El Expediente Vallecas
Diario el Profeta
2025-08-18 21:32:00
Hay casos que la prensa sensacionalista olvida, que los investigadores tachan de exageración, pero que siguen flotando en la memoria colectiva porque tienen un ingrediente perturbador: fueron documentados por la policía.
En España, en el corazón del barrio de Vallecas, Madrid, se vivió uno de los episodios paranormales más famosos y, hasta hoy, más inquietantes de la historia reciente: el caso de Estefanía Gutiérrez Lázaro, la joven cuya muerte misteriosa y los sucesos posteriores marcaron lo que se conoce como el Expediente Vallecas.
El comienzo: una sesión de ouija. Todo inició en 1991. Estefanía era una adolescente común, con inquietudes espirituales y cierta fascinación por lo oculto. Una tarde, junto con unas amigas en su instituto, decidió jugar a la ouija.
El tablero improvisado y un vaso como puntero se convirtieron en la puerta a algo que, según cuentan, nunca debió abrirse. En medio de la sesión, el vaso se quebró, liberando una especie de humo extraño que, según testigos, penetró directamente en la boca de Estefanía. Ese fue el inicio de un descenso a la oscuridad.
La tragedia. A partir de entonces, la joven comenzó a sufrir episodios extraños: ataques de ira, visiones, convulsiones y un comportamiento cada vez más errático.
El 13 de julio de 1991 atacó violentamente a una de sus hermanas. Al día siguiente, sufrió un colapso súbito en casa, entrando en coma. Fue trasladada al Hospital Gregorio Marañón, donde murió horas más tarde. La autopsia habló de muerte súbita y sospechosa. Ni los médicos ni la ciencia pudieron dar una explicación clara. Tenía solo 18 años.
El verdadero terror: la casa de los Gutiérrez Lázaro. La muerte de Estefanía fue apenas el prólogo. En el hogar de la familia comenzaron a suceder fenómenos cada vez más perturbadores. Voces que imitaban la de la joven fallecida. Risas de un anciano que atravesaba paredes.
Y las hijas pequeñas despertaban gritando porque sus muñecas golpeaban solas contra la pared. La familia entera vivía en un estado de terror constante. Y lo peor: todos estos sucesos fueron corroborados no solo por vecinos, sino por la policía.
La noche del informe policial. El 27 de noviembre de 1992, incapaces de soportar más, los Gutiérrez llamaron a la policía. El inspector José Pedro Negri llegó con su equipo poco después de las dos de la madrugada. Encontraron a la familia bajo la lluvia, temblando de miedo. Al entrar en la casa, los agentes vivieron lo inexplicable:
Una puerta de armario cerrada con llave se abrió de golpe, rozando sus rostros. Un crucifijo fue arrancado violentamente de la pared, quedando marcas en el yeso. Un charco de baba marrón apareció sobre una mesita de noche. En el baño, los agentes experimentaron un frío antinatural, imposible de describir.
El inspector escribió un informe oficial recogiendo lo ocurrido. Hasta hoy, es el único documento policial en España que admite fenómenos sin explicación racional.
Un caso sin respuesta. El tiempo pasó, pero el misterio quedó. Incluso años después, en noviembre de 1993, la fotografía de Estefanía se incendió sola… quemándose únicamente su rostro, mientras el marco y los alrededores quedaron intactos.
El Expediente Vallecas ha sido analizado por periodistas, investigadores y escépticos. Algunos dicen que fue una sugestión colectiva, otros que la familia exageró para llamar la atención.
Pero lo cierto es que hubo un cadáver, hubo testigos y hubo un informe policial. Y esa combinación convierte el caso en un punto negro en la historia de lo paranormal en España.
Así fue el Expediente Vallecas: una historia donde la muerte, el miedo y lo inexplicable se entrelazan, y que hasta hoy sigue siendo un recordatorio de que hay cosas que la ciencia no puede explicar… y que quizá nunca deba intentar hacerlo.
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