El Experimento del Sueño Ruso

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Diario el Profeta

2025-08-23 02:17:19

En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando Europa aún estaba marcada por la sangre y el silencio, un grupo de científicos soviéticos recibió una orden imposible de rechazar: mantener a hombres despiertos durante semanas enteras. El proyecto fue encubierto bajo las siglas de un instituto médico-militar que, oficialmente, nunca existió. Imagen después de la frase 1
Cinco prisioneros políticos fueron llevados a una cámara hermética, un cubículo de acero sin ventanas, con comida y agua para un mes. Les prometieron la libertad si soportaban el experimento completo. Lo único que debían hacer era no dormir, gracias a un gas experimental que les sería suministrado sin descanso. Imagen después de la frase 2
Los primeros cinco días parecían inofensivos. Los hombres charlaban, reían nerviosamente, hablaban de sus familias, de cómo gastarían la “libertad” prometida. Pero el día seis, sus voces comenzaron a cambiar. Las conversaciones se tornaron incoherentes, llenas de susurros y confesiones que jamás debieron salir de la mente humana: traiciones, crímenes, pensamientos tan oscuros que los científicos dudaban si el gas los provocaba… o si siempre habían estado allí. Imagen después de la frase 3
Al llegar el día nueve, todo se volvió silencio. Ya no se escuchaban risas ni gritos, solo murmullos ininteligibles hacia los micrófonos ocultos en las paredes. Uno de los prisioneros se quedó parado frente a ellos durante horas, sus labios moviéndose sin voz. Imagen después de la frase 4
El día quince, los científicos decidieron abrir la cámara. El olor metálico los golpeó primero. Luego, la visión. La escena parecía un matadero. La carne colgaba de las uñas de los prisioneros. Uno de ellos yacía muerto, con los intestinos desparramados en el suelo, como si hubiera sido devorado parcialmente. Imagen después de la frase 5
Los otros seguían vivos, mutilados, sin párpados —se los habían arrancado para no poder dormir jamás—. Y aun así, sonreían. Cuando los guardias intentaron sacarlos, los prisioneros suplicaban entre alaridos: —¡Déjenos aquí! ¡No nos quiten el gas! ¡Necesitamos seguir despiertos! Imagen después de la frase 6
La fuerza con la que se resistían era sobrehumana. Un hombre, con el abdomen abierto, logró luchar contra tres soldados armados. Otro arrancó la garganta de un guardia con los dientes antes de que lo abatieran a tiros. Imagen después de la frase 7
Los sobrevivientes fueron amarrados y trasladados a una enfermería. Uno de los científicos, temblando, preguntó qué eran ahora, qué habían encontrado al traspasar los límites del sueño. Imagen después de la frase 8
Un prisionero, con la mirada perdida y una sonrisa imposible en su rostro desfigurado, susurró: —No lo entienden… cuando duermen, nosotros despertamos. Somos lo que vive en su mente, lo que respira entre sus pesadillas. Siempre hemos estado aquí, esperando… Imagen después de la frase 9
El experimento terminó esa misma noche. Oficialmente, jamás existió. Pero cuentan que los documentos aún circulan en archivos secretos. Y que el gas sigue en algún laboratorio subterráneo, aguardando a ser usado de nuevo Imagen después de la frase 10
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