El gato sin ojos 2
Diario el Profeta
2025-08-23 10:34:44
El gato sin ojos parte 2 de 3.
Amante de los animales y de viaje en la ciudad sede de la editorial, sin mis mascotas, alquilé un pequeño departamento y pensé en conseguir un compañero temporal en una tienda de mascotas, pero en el camino me topé con un gato sin ojos; extrañamente no me dio miedo, sino lástima, y decidí recogerlo.
Un veterinario me confirmó que solo tenía una infección leve en la pierna, que fue tratada, y noté que era el único al que no le asqueaba el aspecto del animal. No llegué a ponerle nombre, no quería encariñarme. Ya en casa, lo dejé moverse libremente; a pesar de estar ciego parecía conocer perfectamente el lugar. Mientras corregía mi libro, él jugaba.
Me fui a dormir y a la mañana siguiente todo comenzó: desperté y junto a mi cama vi un hombre sin ojos, con cuencas vacías que me miraban. Grité paralizado, y él cayó al suelo para andar a cuatro patas, se acurrucó en una esquina, sacó una libreta y comenzó a escribir. Intenté huir, pero la puerta estaba trabada y las ventanas tapizadas con hojas de libreta que dejaban entrar apenas luz.
El hombre me observaba con su oscura mirada inexistente. Pregunté quién era y qué quería, y recibí un fuerte maullido. Busqué al gato ciego y no lo encontré: aquello que me observaba era él. Se acercó, se acurrucó conmigo y ronroneó hasta dormir. Más tarde, al despertar, lo vi de nuevo en la esquina escribiendo en su libreta. Yo estaba encerrado, hambriento y desesperado.
Le hablé, él me miró y volvió a escribir. Pensé que la editorial, al notar mi ausencia, llamaría a la policía y me rescatarían, pero también temí que todo pareciera un encierro voluntario y el gato quedara libre para atrapar a alguien más. Comencé a escribir mi testimonio con la esperanza de que lo leyeran al encontrarme muerto de hambre.
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